Estimados inversores:

Quiero compartir con ustedes algunas reflexiones personales que pueden ayudar a comprender lo que ha pasado y lo que creo que va a pasar.

Mi experiencia personal: 

Empecé a trabajar en los mercados financieros hace 35 años y con los acontecimientos de marzo, he repasado las crisis vividas: octubre 1987 ( la mayor caída en un día de la bolsa americana que fue -23%) 1991 con la crisis de la URSS, 1998 con la crisis financiera de América del Sur, 2000-2003 con la crisis de las .com que llevó a la bolsa europea a caer un 66%, la crisis del sistema financiero mundial 2008-2009 con caídas del 65% en Europa, la crisis del € en 2012 (-35% en la bolsa) la crisis de China en 2015 (cayó el 30%) la crisis de 2018 con una fuerte bajada del 19% y así hasta llegar a la actual de 2020. Nueve crisis muy serias en 35 años, luego tenemos una crisis cada cuatro años de media aproximadamente.

Las crisis vistas con retrospectiva:

Todas las crisis antes citadas tenían una causa diferente, pero con las mismas consecuencias: fuertes caídas de las bolsas y, frecuentemente, de otros mercados (bonos, crédito, divisas, materias primas). Pasado el tiempo, esas crisis se convirtieron en una oportunidad clara para mantener o comprar – aquellos que pudieran- pero nunca de vender, ya que la bolsa es el único mercado financiero que rentabiliza la economía y que ofrece el binomio rentabilidad-riesgo más interesante, una vez que los bonos han dejado de ser activos rentables.

Las bolsas son un mercado de ganadores y perdedores:

Este tipo de crisis suponen un desastre para muchas empresas y una gran oportunidad para otras. De las 10 mayores empresas de la bolsa americana, cuatro de ellas no existían hace 25 años y varios nombres que parecían intocables hace 50 años, simplemente han desaparecido. Es una especie de selección natural, sobreviven y progresan los que hacen mejor las cosas, los que aportan más valor al accionista y los que ofrecen mejores servicios o productos a la sociedad.

Domar y controlar las emociones:

Para invertir, y para gestionar las inversiones, es imprescindible controlar las emociones. Para ello necesitamos lo que llamo las ‘3C’: Cabeza, Corazón y C… Si utilizamos sólo la cabeza, somos racionales, está bien, pero veremos siempre el panorama plagado de dudas y amenazas. El corazón está muy bien para enamorarse o tener impulso, pero es mal consejero para invertir. En cuanto a la tercera C, está bien para un torero, pero a una inversión a la que le falte cabeza y corazón no suele acabar bien. En sociedades como la nuestra, con una sobreinformación en tiempo real, se desatan las emociones y nos faltan la serenidad y la perspectiva necesarias para tomar decisiones con frialdad. Algo que ha caído un 40% en un mes es algo que matemáticamente está un 40% más barato que 30 días antes y que se encuentra mucho más cerca del suelo. Cuando algún cliente me indica que va a vender algo porque las caídas han sido muy fuertes siempre le pregunto: “¿vendes porque ha caído o vendes porque crees que va a caer más?”.

Si algo ha caído de 100 a 60, la pérdida es del 40%, pero si ese 60 recupera a 100, la subida es del 66%; por tanto, si la cartera está bien construida y el perfil del cliente y el horizonte temporal están bien definidos, nunca se debe vender en esos momentos.

Invertir es tomar decisiones, la mayor parte de compra, pero también de venta, y hay que invertir o desinvertir no mirando al pasado, sino apostando por lo que creemos que va a pasar en el futuro. Eso hay que asimilarlo. Si es importante comprar bien, también lo es el vender bien, y vender tras una caída tan fuerte no es una buena decisión.

Crisis de 1929, 2008 y 2020:

Muchos comparan esta crisis con esas dos anteriores. No estoy de acuerdo, ya que, aunque esta también es una crisis vivida mundialmente en tiempo real, vía los medios de comunicación, tiene tres diferencias clave:

  • Tiempo y respuesta de las autoridades financieras: En 1929 la bolsa americana cayó casi un 90% y la caída duró más de cinco años por el retraso de las autoridades en tomar medidas de calado. En 2008, crisis financiera mundial, la bolsa europea cayó un 68% y la caída duró un año y tres meses, se tomaron medidas contundentes y no muy tarde. En esta crisis, sin embargo, la caída de la bolsa europea ha sido del 42% en algo menos de un mes, y los bancos centrales han respondido muy ágilmente y con la artillería de mayor calibre. Por tanto, la caída actual es de menor intensidad, pero mucho más rápida que las anteriores, y los bancos centrales se han comprometido casi desde el principio. Para mí este último punto es crucial.
  • Fuertes subidas de las bolsas antes de los ‘Crash’ y fuertes rebotes después: Los años anteriores a 1929, 2000, 2008 y 2020, todas las bolsas habían marcado máximos históricos. ¿Por qué destaco esto? Que un mercado, sea el que sea –financiero, inmobiliario, materias primas–, esté en máximos históricos es motivo de preocupación pues suele ajustarse mediante caídas fuertes o languideciendo en el tiempo. Sin embargo, lo importante es lo que sucede a continuación, y en todos los casos: viene un rebote intenso, más fuerte cuanto mayor haya sido la caída anterior. A destacar el dato publicado en la nota que adjuntamos del equipo de gestión en el que vemos lo que pasa en el largo plazo con aquellos que se pierden los cinco días siguientes de cada año tras marcar mínimos anuales en la bolsa. Es triste oír estos días a muchos clientes dudando si vender o no cuando realmente deberían comprar. En el mejor de los casos se suele esperar a que las cosas se tranquilicen, lo que en general se traduce en comprar caro, otra vez. De hecho, la bolsa europea ha subido un 29% en las dos últimas semanas.  ¿Se ha formado un suelo y hemos visto mínimos? Aquí estaría la posible diferencia de esta crisis con las antes citadas; en 1929 y 2008 primero se vieron fuertes caídas, parecidas a las actuales, a continuación, fuertes rebotes, parecidos al actual… para volver a caer con más fuerza y perder los mínimos de la primera bajada. La razón por la que creo que no se va a repetir en 2020 lo vivido en 1929 y 2008 está en la rápida e intensa respuesta de los bancos centrales, que han aprendido de los errores de 2008, reaccionar tímidamente, tarde y mal, especialmente en Europa. Ahora los bancos centrales no van a remolque de la crisis, sino que con sus inmensos programas de ayuda han puesto un cortafuegos muy potente antes de que el incendio se extienda más. 
Gestión pasiva, inversores institucionales, máquinas, deuda:

  • Gestión Pasiva: A diferencia de las otras crisis, en esta hay estas tres novedades muy importantes. Dada la dificultad de batir a los índices de bolsa, la cantidad de dinero que entra en productos de gestión pasiva es inmensa. Se trata de productos que no eligen los valores, sino que se limitan a replicar el peso de cada valor en los índices. Esto, que es una verdad cierta en mercados alcistas, no lo es tanto en mercados laterales o bajistas. Por eso suelo decir que, para mercados alcistas, la gestión pasiva es una opción entendible y bastante buena, pero no así en mercados laterales en los que prefiero fondos que compren acciones de buenas empresas, como hacen los gestores del fondo Altair European Opportunities, siempre con visión de largo plazo. El aumento del volumen gestionado por la gestión pasiva es mucho mayor en 2020 que lo que era en 2000, y cuando compran, compran todo. Y cuando venden, como ahora, venden todo, de manera indiscriminada. Ahí hay una clara oportunidad siendo selectivos en estas caídas.
  • Inversores Institucionales: Cada vez quedan menos inversores individuales, que suelen sobreactuar más en situaciones de pánico o de euforia alcista, lo que lleva a la gestión institucional que es más profesional y controlan mejor sus emociones.
  • Máquinas gestionando: Cuando veo la película Terminator, un futuro controlado por las máquinas, pienso que en el mundo de la gestión financiera ya es realidad. Muchos de los movimientos en los mercados, de todos los mercados, vienen mandados por máquinas que en base a unos algoritmos dan órdenes de compra y venta pero que se guían frecuentemente por el corto plazo y gestionan en base a la estadística, es decir, de lo que ya ha pasado, no tienen registrado que hacer ante eventos nuevos como esta pandemia con bloqueos de la sociedad mundial. 
  • Más deuda, mucha más deuda: La salida de la crisis financiera de 2008 fue un programa brutal de deuda; las deudas pasaron de las familias a los estados y a empresas, que han aumentado de manera importante su balance. Ahora, la salida a esta crisis será la misma receta, pero todavía con mayor cantidad. Lo malo de las deudas es que tarde o temprano hay que pagarlas, al menos los intereses. Por eso, mucha atención a las tensiones con la deuda de los estados o de las empresas más endeudados. En el caso de España e Italia la factura está pendiente de conocerse, pero será alta y dolorosa y es de esperar algún tipo de control o rescate, al menos light.

Resumen y conclusiones:

  • Esta crisis no es muy distinta a otras, pero tenemos a nuestro favor la rápida movilización de los bancos centrales y los gobiernos.
  • Es la primera en la historia que sufrimos a la vez una crisis de oferta y una de demanda, lo que provoca un parón cuasi absoluto en las economías, con grave deterioro, pero temporal. De esta crisis se sale, y la economía se reactivará, pero la factura va a ser enorme, especialmente en lo que se refiere al paro.
  • Afortunadamente todos son conscientes que la salida a esta crisis no puede ser la misma que en la de 2008, en que se actuó poco, tarde y mal. Esta vez todos somos muy sensibles a los pasos a dar, y las medidas a evitar, por costosos que sean.
  • Una manera de aliviar los efectos de la crisis será bajando fuertemente los tipos de interés, como en EE.UU., pero dudo que volvamos a ver, al menos por ahora, mercados de renta fija y crédito tan desbocados como estaban antes de esta crisis. Que Grecia se financiera emitiendo bonos a un plazo de 10 años pagando un interés del 1% anual es una completa aberración, y habías muchas.
  • Todos los países y todas las empresas aprenderán que la globalización tiene límites y que no se puede descolocar la producción por completo en China u otros países; hay otros factores que se nos habían olvidado y ahora recordamos dolorosamente.
  • La parte crítica, además de la salud de la población y el aumento del paro, va a ser el mercado de deuda y el decrecimiento de las economías, al menos temporalmente esta última. Es ahí donde hay que prestar mucha atención. Aquellas empresas con mucha deuda y a bajo interés y sin buenos modelos de negocio, desaparecerán o tendrán que fusionarse, pero el epicentro va a estar en el mercado de la deuda y del crédito.
  • Por último, y lo más importante: pida consejo y déjese asesorar

Finalmente, a aquellos clientes que invierten directamente en nuestros fondos de inversión, les enviamos el informe de su cartera y la información fiscal de 2019, así como la información del total de comisiones y gastos que han soportado por los productos de inversión de su cartera asesorada durante el año 2019.

 

Atentamente

Antonio Cánovas del Castillo

Presidente de Altair Finance SGIIC

 

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